Farruko: “Mi carrera ha crecido gracias al apoyo de un hondureño”

Farruko: “Mi carrera ha crecido gracias al apoyo de un hondureño”

De la mano del hondureño Frank Martínez, el cantante de reguetón Farruko creó un imperio que lo tiene ubicado entre los más grandes exponentes del género urbano, su éxito no conoce fronteras y sus presentaciones se caracterizan por llenos totales, donde personas de todas las edades cantan y bailan al ritmo de cada una de sus pegajosas melodías.

En una entrevista exclusiva para Diario LA PRENSA, el intérprete de Passion Whine conversó sobre su cariño por Honduras y su relación con Martínez.

“Estoy muy contento con todo el cariño que me ha brindado el público de Honduras, de verdad que he recibido muchas muestras de afecto de parte de ustedes, todo esto lo veo como una pequeña parte de todas las bendiciones que Dios me ha dado, me siento satisfecho de poder contar con su apoyo en la realización de este sueño de convertirme en artista, una aspiración que tengo desde muy niño”, indicó Farruko.

Sus inicios

Carlos Efrén Reyes (24) creció con la inquietud de convertirse en un artista, sus ídolos de infancia Wisin y Yandel, Daddy Yankee, Don Omar y principalmente Héctor El Father le inspiraron a luchar por algo que en Puerto Rico se ha convertido en parte importante de la cultura, sin embargo, durante los inicios de su carrera le tocó nadar en contra de la corriente por la falta de apoyo, inclusive de sus propios padres que deseaban verle convertido en un profesional y no en un cantante urbano.

“Arrancar con todo esto fue muy difícil, mis padres desaprobaban lo que hacía, ellos no querían un cantante de reguetón, deseaban un profesional universitario, miraban en mí a un doctor, un ingeniero, un abogado y cuando les hablaba de música se asustaban, con 14 años de edad inicié esto y mi ignorancia me hizo salirme de casa para perseguir mi sueño, fue una etapa de rebeldía en la que perdí el apoyo de mi familia por mi malcriadez”, agregó el cantante del exitoso 6:am.

El 25 de agosto, durante un concierto que Farruko dio en Nueva York, el boricua provocó las lágrimas de sus fans al invitar a cantar con él a un seguidor que iba en silla de ruedas, con problemas físicos y conectado a diferentes máquinas y tubos.

Éxito inesperado

Por más extraño que parezca la habilidad de grabar sus canciones en estudios improvisados en clósets utilizando micrófonos de computadora, para luego traspasarlas a sus amigos a través de bluetooth, discos piratas o una página de Myspace le permitieron darse a conocer en su isla natal, donde se convirtió en un elemento indispensable en cada feria patronal, graduación, fiesta o evento, creando así la plataforma perfecta para dar el gran salto al estrellato.

“Nunca imaginé llegar a donde estoy, todo lo que me ha sucedido es increíble, el crecimiento se dio en una magnitud inesperada, además siento como que todo pasó muy rápido, hubo momentos en que todo me parecía imposible, toqué muchas puertas que se cerraron en mi cara, llegué a un momento en el que me dije: ‘búscate un trabajo, porque esto no está funcionando’, pero mi suerte cambió cuando empecé a ver esto como un negocio y no como un pasatiempo, en ese momento me di cuenta de cómo trabaja la industria de la música”, manifiesta entre sonrisas.

La vida le cambió cuatro años después de estar luchando para tener un lugar en la música y fue cuando conoció a Frank, nacido en La Ceiba y radicado en Miami, Florida.

Un aliado catracho

“A Frank no le llamaría mi mano derecha, él es mucho más que eso para mí, lo veo como mis ojos. Lo conocí en Miami cuando yo tenía 18 años y deseaba promocionar mi música, él era mi barbero y me andaba de arriba para abajo, me apoyaba en todo y al igual que yo tenía muchos deseos de superarse, poco a poco me convertí en parte de su familia, desde aquel momento él ha estado a mi lado asistiéndome. La relación con mi manager anterior no funcionó y Frank en el peor de mis momentos estuvo allí trabajando hombro a hombro conmigo”, contó el puertorriqueño que debutó en el 2010 con su álbum de estudio El talento del bloque.

“Cuando la situación estuvo más difícil y yo miraba al costado; Frank era el único que siempre estaba allí, aprendió muy rápido a cómo manejarse en este negocio, supe que era la única persona en la que podía confiar y empezamos de cero. Por el trabajo arduo que hemos realizado mi carrera ha crecido de una manera increíble y ha sido gracias a la mano de él. Le estoy muy agradecido, tiene toda mi admiración y respeto, a veces no puedo creer lo que hemos hecho, fuimos de cero a cien, todo lo que ha logrado se lo merece por ser un trabajador incansable”, agregó el padre de Kefren Adiel que está a punto de cumplir cuatro años.

Sobre qué le ha transmitido Frank de la cultura hondureña, Farruko responde: “Del hondureño tengo muchas cosas buenas que decir y he aprendido mucho de su forma de vivir, sé que son personas muy trabajadoras, son humildes y todo les cuesta, a diferencia de personas de otros países que todo lo obtienen fácil, en algunas culturas veo que las personas son muy mimadas, porque el Gobierno (de Estados Unidos) les ayuda en todo, contrario al hondureño que cuando hay que meter mano no mete una, utiliza las dos, admiro y respeto al pueblo de Honduras. Cada vez que voy allá me siento como en casa por el vínculo, me gusta mucho Tegucigalpa, La Ceiba y San Pedro Sula, pero mi lugar favorito es Roatán. Disfruto mucho sus comidas, en especial las baleadas, si alguien me preguntara por Honduras diría que es uno de mis países favoritos y espero poder ir y realizar otro concierto antes que termine el año”, concluyó.

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